La ira es una emoción destructiva que puede alienar a la persona, y dar lugar al estrés emocional, físico y financiero. Cuando nos enojamos, perdemos la perspectiva real de situaciones regulares, porque no estamos pensando racionalmente y esto nos hace menos eficaces. Cuando estamos enojados, y actuamos a través de la ira le damos poder a otros para que puedan decidir simplemente no tratar con nosotros. Sin embargo, la ira es manejable; El comportamiento es un producto del pensamiento. Si cambiamos nuestra forma de pensar, en lugar de tratar de controlar a los demás, nos enojaremos menos y por ende seremos más eficaces. Las personas realistas que usan la adversidad de manera constructiva en vez de tratar de controlar lo que está más allá de su control, por lo general son calmadas y eficaces. Quienes trabajan en el manejo de la ira no están enterrándola, por el contrario están aprendiendo a controlarla.
A través de la técnica correcta podemos aprender: * Responsabilidad * Autocontrol * Respeto y autovaloración personal * Respeto y valoración hacia los demás * Tolerancia * Justicia y Equidad * Autoridad, valorización y respeto hacia nosotros y los demás * Liderazgo

